El/ella, con algunos mechones de pelo color dorado ocultándole uno de sus ojos celestes, recorría cada uno de los antedichos pasillos de los tres pisos de la mansión y sus respectivas habitaciones. Esta era su obligación desde hacia milenios. Debía de cuidar algo muy importante de cualquier persona que quisiera reclamarlo.
Ala sur, piso tres, habitación cuarenta y siete. Bayonetas y rifles antiguos- dijo con su voz andrógena en la oscuridad. De repente escuchó un sonido muy suave para realmente fuerte para su fino oído.-Ala oeste, primer piso, habitación trece. Cocina.-
En su mente podía ver el camino a cualquier lugar de la mansión. Derecha, izquierda, pasaje oculto, escalera, derecha, pasillo, izquierda, cocina. Pero no le fue necesario completar el recorrido. Luego de un par de vueltas y contra vueltas por algunos lugares, dos jóvenes mujeres le esperaban en uno de los últimos pasillos a recorrer para llegar a la cocina. Ambas mujeres vestían blancas ropas ajustadas a sus cuerpos atléticos, el/ella no perdió tiempo y con un rápido movimiento de su brazo una varilla metálica de uno 60cm de largo apareció sostenida en su mano. Las intrusas se dirigieron una rápida mirada entre ellas y le/la comenzaron a atacarle/a con una serie de patadas por todo el cuerpo y en movimientos extremadamente rápidos. El/ella no evitaba los golpes ni se inmutaba ante ellos. Le satisfacía, le causaba placer.
Y cuando en una serie de golpes suspiro y gimió se arto de todo y se decidió a actuar. Un impulso movió su brazo y la varilla cruzo el aire en un arco corto yendo a impactar detrás del cuello de una de las mujeres que no pudo ver el golpe, a que esta callo muerta por el ataque y por una descarga eléctrica igual a la de un rayo. Su compañera la vio caer mientras sintió como una fuerte mano la sotana por el cuello y luego la arrojaba al suelo para arrodillarse encima de ella. El andrógeno esperaba escuchar alguna suplica de su futura victima, pero al notar que no haría nada atravesó el cráneo de ella con la varilla, dejando una estela de humo, algunas contracciones y la muerte.
Se limpio algo sus ropas y prosiguió a desnudar a ambas mujeres ahora muertas las dos. Le había gustado la ropa de ellas. Luego agarro ambos cuerpos por los pies y los arrastro por los pasillos dejando un rastro rojo en el suelo hasta que llego a una puerta común y corriente nada diferenciada de las demás. Solo uno de los cadáveres y abrió la puerta para bajar unas escaleras. Al llegar al final una fosa emitía una luz y dentro de ella reposaba un líquido gelatinoso de un color azulado. Si uno se acercaba a ver lo que allí reposaba podría haber notado los rostros terroríficos de miles de almas condenadas.
-Ven y únete a tus predecesores- dijo el/ella mientras arrojaba ambos cadáveres a a fosa para que formaran parte del lamento.
Y la verdad es esta. Hace milenios cuando el primer gran mal fue derrotado. Su espíritu incorpóreo vagaba causando estragos por donde fuera. Un concilio de ángeles se reunió y le logro encerrar en una fosa, pero viendo que algunos irían a liberarle, decidieron crear un guardia. Con el tiempo esta verdad se distorsiono llegando a creer que en la mansión abría riquezas. Y ahí verdad en ello por que el guardián iba juntando los efectos personales de aquellos tontos aventureros. Entonces por todas las habitaciones veras armas, trajes, armaduras, algunas comunes como el aire y otras tan extrañas y poderosas como ellas misma.






