sábado, 23 de diciembre de 2006

Notas del Autor - La casa de los guerreros caídos

El/ella se acomoda el cuello del traje y los pliegues de la falda, ambas prendas gastadas por el tiempo son grises como su piel. Se prepara para cumplir con la ronda nocturna del día, pero antes que nada debe de mantener el buen gusto a la hora de vestir para realizarla. Todos los pasillos de la mansión que debe recorrer son largos y oscuros, solo se puede diferenciar uno de otros por alguna puerta en especial detallada o por alguna estatua o cuadro que se destaque de los demás para que se le puede diferenciar.

El/ella, con algunos mechones de pelo color dorado ocultándole uno de sus ojos celestes, recorría cada uno de los antedichos pasillos de los tres pisos de la mansión y sus respectivas habitaciones. Esta era su obligación desde hacia milenios. Debía de cuidar algo muy importante de cualquier persona que quisiera reclamarlo.

Ala sur, piso tres, habitación cuarenta y siete. Bayonetas y rifles antiguos- dijo con su voz andrógena en la oscuridad. De repente escuchó un sonido muy suave para realmente fuerte para su fino oído.-Ala oeste, primer piso, habitación trece. Cocina.-

En su mente podía ver el camino a cualquier lugar de la mansión. Derecha, izquierda, pasaje oculto, escalera, derecha, pasillo, izquierda, cocina. Pero no le fue necesario completar el recorrido. Luego de un par de vueltas y contra vueltas por algunos lugares, dos jóvenes mujeres le esperaban en uno de los últimos pasillos a recorrer para llegar a la cocina. Ambas mujeres vestían blancas ropas ajustadas a sus cuerpos atléticos, el/ella no perdió tiempo y con un rápido movimiento de su brazo una varilla metálica de uno 60cm de largo apareció sostenida en su mano. Las intrusas se dirigieron una rápida mirada entre ellas y le/la comenzaron a atacarle/a con una serie de patadas por todo el cuerpo y en movimientos extremadamente rápidos. El/ella no evitaba los golpes ni se inmutaba ante ellos. Le satisfacía, le causaba placer.

Y cuando en una serie de golpes suspiro y gimió se arto de todo y se decidió a actuar. Un impulso movió su brazo y la varilla cruzo el aire en un arco corto yendo a impactar detrás del cuello de una de las mujeres que no pudo ver el golpe, a que esta callo muerta por el ataque y por una descarga eléctrica igual a la de un rayo. Su compañera la vio caer mientras sintió como una fuerte mano la sotana por el cuello y luego la arrojaba al suelo para arrodillarse encima de ella. El andrógeno esperaba escuchar alguna suplica de su futura victima, pero al notar que no haría nada atravesó el cráneo de ella con la varilla, dejando una estela de humo, algunas contracciones y la muerte.

Se limpio algo sus ropas y prosiguió a desnudar a ambas mujeres ahora muertas las dos. Le había gustado la ropa de ellas. Luego agarro ambos cuerpos por los pies y los arrastro por los pasillos dejando un rastro rojo en el suelo hasta que llego a una puerta común y corriente nada diferenciada de las demás. Solo uno de los cadáveres y abrió la puerta para bajar unas escaleras. Al llegar al final una fosa emitía una luz y dentro de ella reposaba un líquido gelatinoso de un color azulado. Si uno se acercaba a ver lo que allí reposaba podría haber notado los rostros terroríficos de miles de almas condenadas.

-Ven y únete a tus predecesores- dijo el/ella mientras arrojaba ambos cadáveres a a fosa para que formaran parte del lamento.

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Y la verdad es esta. Hace milenios cuando el primer gran mal fue derrotado. Su espíritu incorpóreo vagaba causando estragos por donde fuera. Un concilio de ángeles se reunió y le logro encerrar en una fosa, pero viendo que algunos irían a liberarle, decidieron crear un guardia. Con el tiempo esta verdad se distorsiono llegando a creer que en la mansión abría riquezas. Y ahí verdad en ello por que el guardián iba juntando los efectos personales de aquellos tontos aventureros. Entonces por todas las habitaciones veras armas, trajes, armaduras, algunas comunes como el aire y otras tan extrañas y poderosas como ellas misma.

martes, 19 de diciembre de 2006

Segunda Guia de Tao

Como ser invulnerable y conseguirse una buena fama en unos pocos pasos.

Bueno, aquí estamos con nuestra segunda dedicada a aquellas personas que por naturaleza quieren resaltar de los demás. Para esta vez necesitaremos los siguientes elementos y que se cumplan algunos requisitos:
-Ser primogénito y de nombre preferiblemente que comience con “C”.
-Tener un hermano menor de nombre preferiblemente comenzado con “A”.
-Alucinógenos de acción rápida a su elección y en porción doble para compartir.
-Grandes porciones de carne de varios animales.
-Cantidad mediana de Verduras.
-Leña y fósforos.
Una vez conseguido todos estos elementos y cumplido los requerimientos mínimos vallamos a los pasos en si.

1- Convenza al idiota de su hermano a acompañarlo a un lugar perdido en una pradera bajo un bonito árbol. Y juntos comiencen a sentir una presencia extrasensorial y de comunicación divina ingiriendo los alucinógenos a elección. Es altamente probable que Escuche una voz en la cual les pidan que cada uno de una ofrenda al dragón mágico del arco iris.

2-Su hermano deberá poner todas las carnes que tenia preparado sobre unos cuantos leños y prender fuego para que el olor a carne valla al cielo. En cambio usted tiene que hacer lo mismo pero con las antemencionadas verduritas. Es factible que el olor mezclado de ambas cosas aumente el poder alucinógeno y escucharía entonces que el dragón mágico del arco iris prefiere la oferta de su hermano.

3-Como usted ama al dragón y el es su amigo, en un ataque de violencia usted matara a su hermano (preferiblemente estrangulándolo). Al dragón lo que usted ha hecho no le caerá de buena manera y le hará la marca de su enojo. Ahora como bueno fraticida deberá vagar por la tierra. Pero no se preocupe, la marca de dios no dejara que nadie le haga daño y si es que alguien se lo hace, bueno, será mejor que a ese alguien le gusten los rayos celestiales.

Notas del autor:
Puede ser que usted en la guía anterior haya matado a su hermano por error. Bueno no se preocupe y busque otro, total ya ha pecado.
La marca de Dios puede variar. Puede que solo sea un tatuaje como una deformación en el rostro. No me hago responsable de ello.
Es posible que aun usted este altamente drogado y se halla creído todo lo anterior. Le aconsejo que siga haciéndolo y compre mis próximas guías.
Tenga en claro que el homicidio es un delito. Podrá ser que no le hagan daño, pero puede también q este en una cárcel encerrado hasta la muerte.


Le deseo la mejor de la suerte en su empresa y recuerde que yo no soy responsable de nada.

domingo, 10 de diciembre de 2006

Maquinaria Silenciosa - Ultima Parte + Anime Bash 2nd

Bueno, antes que nada este es el final de este pequeño arco argumental, si les quedan algunas preguntas, pues bueno, sigan leyendo que todo tendra solucion. Por otra parte, ayer fui a la anime bash y saque algunas fotos, ya vere de poner algun link a un foto blog o algo. NOs vemos y suerte.

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Cuando las palabras se hacen Necesarias

“Ribuis in alleg, furtei nas in skishis.
Kalt in sogen, in unltagen.
¡Fruie Latz!”

Las palabras sonaron graves y distantes. El caído rompió el sello mágico con su puño y una gran luz envolvió todo el lugar, y con la luz todos los vampiros iban despareciendo. Al parecer hoy no estaba de humor. Paso por el mismo pasillo azulado que hace tres semanas, pero esta vez no había nadie esperándolo. Abrió la puerta de la oficina del Jefe y una explosión de bazooka le sorprendió en el rostro. Pero allí frente suyo, un ala le protegía, negra como la noche, que a destellos variaba de un plumaje intenso a membranas de piel. Arcanne se trato de suicidar con apuntando una pistola en su cabeza pero su perseguidor fue mas rápido, alto sobre el y le comenzó a dar una paliza en el rostro.

-¡Dime quien demonios de pago, bastardo hijo de puta!- le gritaba el caído una y otra vez mientras su cara era cada ves menos reconocible.
-Que… que te hace… pensar que te lo diré…- le contesto el Jefe Arcanne.
-Bueno. Si no me lo quieres decir no me importa, acabo de descubrir quien es en tu fétido temor.-

El caído aparto su mano del jefe y agarro el arma que iba a utilizar el para suicidarse para disparar dos veces sobre la cabeza de Arcanne.


Cuando sentí su miedo pude oler el aroma de un viejo conocido, pude oler a Mammom. Tome un poco de mi sangre y dibuje un círculo y le llame. En ningún momento vino por el circulo, el ya estaba detrás mío. Tal como siempre le he visto, vestido como un gótico lleno de cadenas alrededor de su cuerpo y sin un solo pelo.

Me miro con sus ojos negros profundos y torció una riza <”Así que al final te has dado cuenta que yo fui el que te mando a matar.”>
-No hace falta que me hables por la mente bastardo. Dime, ¿Por qué demonios me has hecho esto?- le conteste a su mensaje telepático.
-Sabes, cometí un error. La supuesta persona que se encargaría de matarte me traiciono. Yo no soy quien mando a torturarte y ha liberarte una de tus mitades. Yo solo quería matarte.-
-Y mil demonios, no te creo ni mierda. Y ahora te voy a mandar con tu papi para que arreglemos asuntos.-
-Querrás decir nuestro padre.-
-El tiene muchos vínculos conmigo pero nunca el de padre.-
-Entonces parece que sabes la verdad.-
-Así parece.-

Y en ese momentos comenzamos a pelar como lo habíamos echo tantas veces en el pasado. Ambos nos hemos odiado desde el primer momento en que nos vimos. El saco sus alas de demonio y yo el ala que había conseguido mediante los hechizos del cura, me daban algo más de poder.
Los movimientos de Mammom eran iguales a los de tantas veces que habíamos pelamos. Atacaba con zarpazos al pecho o al cuello, debes en cuando alternaba a tirar sus cadenas y tratar de agarrarme, nunca lo pudo hacer. Yo en cambio había cambiado, no solo en como peleaba, sino en aptitud para la misma. Evitaba sus golpes, realizaba fintas y buscaba que me dejar al descubierto su defensa. Y cuando menos se los espero le pude detener.

Le sujete su cabeza inconsciente y con el sello infernal que portaba viaje con el arrastrándole al lugar e el que estuve algunas muchas veces. El fuego y el calor me rodearon y aparecí en al azotea del palacio de Lucifer. El nos esperaba en su asiento, bebiendo y comiendo. Le solté a su hijo aun son sentido a sus pies.

-Cuida de tu hijo “Estrella del Alba”. Me ha tratado de matar, y según las viejas reglas yo tendría que devolverle el favor. Pero no le voy ha hacer nada, que sienta en su alma la pena de aun seguir vivo y que me debe su vida.- le dije con voz seca y sin emoción.
-No me agrada lo que haces- me respondió mientras comía y posaba uno de sus pies sobre Mammom- pero si es lo que tu quieres, no tengo elección. Aun así yo le castigare por deberte algo a ti, al que me traiciono, a su propio padre.-

La sangre me comenzó a hervir. Comencé a caminar hacia el con paso decidido, pero luego recordé su poder y me mantube donde había quedado, creo incuso que di un paso para atrás.

-¡Tu nunca has sido mi padre Lucifer¡- le grite mientras le señalaba con una de mis manos – Se la verdad y por eso mi odio hacia ti es mayo. Pero no te he jurado venganza ni nada por el estilo.-
-Así que sabes la verdad, no Dimiel?- me dijo con un tono gracioso en su rostro.

Ya no le había estado escuchando. Me fui de allí a penas termine de hablar. Me fui por que estaba cansado y quería dormir un poco.

En una gran montaña, encerrado bajo barrotes de piedra con púas afiladas como bisturís, se encontraba el hijo de Lucifer. Allí pasaba hambre en su castigo y solo bebía cianuro hirviendo que le llovía por las mañanas. Un día le llego una nota con el viento y el la leyó. Decía “Has sido un buen peón para jugar.”. Entonces en todos los alrededores de esa montaña un grito se pudo escuchar.

sábado, 9 de diciembre de 2006

Maquinaria Silenciosa - Segunda Parte

Pido Santuario

Me despertó la luz del día, el sonido de las oraciones y el chocar del martillo contra el metal que vino acompañado con el dolor de sentir un gran clavo perforándote la muñeca izquierda. Trate de gritar lo mas fuerte que pude, pero mi boca estaba amordazada. Mis ojos aun no se acostumbraban a la luz que me irradiaba el rostro, solo pude escuchar otro nuevo martillazo y como mi carne cedía ante el filoso metal. Una mano me toco la mejilla del rostro y una silueta oculto la luz. Pude ver una barba de días y una cruz de los cristianos en su cuello. Ojos azules y arrugas de años acompañaban su sotana negra como la noche.

-Hijo del Creador, duerme tranquilo que aquí nadie te hará daño.- me dijo.

El religioso me inyecto algo en el cuello con una fina aguja y el sueño me inundo de nuevo aplacando el dolor de mi muñeca.

Nos se cuanto abre dormido. Entre sueños pude a ver un gran campo lleno de sangre y destrucción, los planetas sobre el cielo chocaban y se destruían entre ellos. Luego desperté, y cuando desperté la luz de un foco iluminaba la pequeña sala que no pude ver anteriormente. Yo estaba colgado y cuando intente moverme pude comprobar que no podía hacerlo. Ambas muñecas mis desplegadas a los costados y ambos pies míos estaban clavados con estacas mágica a una cruz, en la posición del profeta de los cristianos. Apoyado contra una pared pude ver una mesa con una botella de vino medio vacía y el mismo hombre barbudo de aquella ves sentado al lado durmiendo. Trate de sacarme de mis clavos pero no podía moverme, no es que me doliera, solo no podía moverme. Trate de gritar aun con el vendaje en mi boca pero solo salían algunos gemidos apagado. Después de un rato el viejo con barba se despertó y me miro, busco entre su sotana y saco una jeringa con algún liquido incoloro dentro. A pesar de que me resistí y moví como pude la aguja se deslizo en mi piel que estaba mas blanda que lo habitual. El sueño se apodero de mi tan pronto como el sedante comenzó a correr por mi sangre.

Esta vez soñé con mi pasado, muchos bosques, unos más oscuros que otros. Muchas mujeres, unas más extrañas que otras. Muchos enemigos de mi yo pasado, algunos mas fuertes que otros. Y soñé conmigo mismo me veía a quien había sido yo, con otro cuerpo, torturando, matando y disfrutando por ello. Algo en sus ojos, lo que una ves fueron míos, mostraba la satisfacción de poder cagar con la muerte en sus manos. ¿Acaso era un monstruo?
Otra vez soñé con alguien de mi pasado pero no de uno muy lejano. Me visitaron mientras dormía como hace siete años. Iguales ante los ojos de los niños, diferentes a la vista del uno con el otro. El Cuco y el Coco, siempre juntos me hablaron de historias viejas y se regocijaban de mi posición actual en el mundo de l vigilia. Me hicieron recordar que ellos fueron los que despertaron el principio de mis memorias pasadas y que con eso casi mueren. Ahora sabían lo que tenían al frente y por eso eran recatados en sus palabras. Yo me puse a charlar con ellos y a discutir lo que me contaban. Luego desperté de entre sueños de narcóticos y nos los volví a ver.
Los otros sueños solo eran pedazos de todo lo que había vagado en mi espíritu y los restos de la mente de mi anterior cuerpo, todo mezclado, que por mas raro que sonara aun permanecía en forma de retazos en mi espíritu.

Cuando despertaba podía escuchar cosas. Algunas veces el sonido de los autos pasar en alguna calle cercana y otras veces el coro de muchachitos cantando sobre mi acompañado de la respuesta inmediata de feligreses. Pude suponer que estaba debajo de alguna iglesia. Las veces que el viejo cura me acompañaba, se dedicaba a tomar vino y a leerme pasajes de la Biblia. Mayormente me leía algunas partes de Apocalipsis y otras del Génesis. Después de un rato, cuando el pensaba que ya había estado despierto demasiado tiempo me inyectaba para dormirme. Debes en cuando me daban de comer algo muy liviano y un vaso de agua, me sacaban la mordaza pero aun así aunque lo intentara no podía sacar palabra de mi boca.

Era la noche de no se que día, ya había perdido el sentido del tiempo, cuando nuevos dolores aterrizaron en mi cuerpo. Un cuchillo venia de aquí para allá sobre mi piel realizando pequeñas cortas. Abrí los ojos y vi al viejo con la daga que suponía en su mano derecha y un libro a su izquierda. La sangre brotaba débilmente de las cortadas de forma extraña que salían de mi cuerpo.

-Tengo que apurarme. Ya vendrá y tengo que terminarlo- me dijo sin mirarme mientras continuaba con su trabajo.

Las cortes comenzaron a ser más rápidas pero no dejaron de perder intensidad. Después de un momento la puerta comenzó a sonar, pero el viejo no se movió. Lo golpes aumentaron en intensidad por un momento y luego se apagaron.

-He terminado y mi tarea con el señor concluida, podré morir en paz- me dijo el religioso mirándome a los ojos.

La puerta se abrió violentamente y en ella entro una mujer completamente vestida de negro. Segundos después el cura caía muerto a mi laso con un cuchillo clavado en su espalda. La mujer me miro a los ojos y aun no puedo decir lo que vi. en su alma. Se me acerco y toco el clavo de los pies.

-He venido a buscarte -me dijo con una voz tranquila y suave. Luego señalo uno de los clavos- te va a doler, será mejor que duermas un poco.

Se agacho junto al cuerpo del viejo y de entre las ropas de él saco la jeringa con el narcótico. ¿Cómo sabia que estaba allí?
Después de eso no recuerdo mas nada. Solo el recuerdo de sus ojos y lo que vi en ellos.

La mano de una mujer me desperté. Abrí los ojos y vestía de blanco y me dijo que estaba en un hospital. Me dijo que me quedara quieto, que era un milagro que estuviera vivo después de la sangre que había perdido y que nadie sabía como me habían dejado en el hospital. Yo tampoco supe que decirle, podía hablar pero no sabia sobre que hacerlo. Las marcas en mis muñecas y pies solo eran unas manchas de piel oscurecida bajo vendaje y las líneas del cuchillo parecían como si nunca hubieran sido marcadas. Nada de ello me extrañaba, nada lo hacia.

Salí un lunes a la mañana de alta, tres semanas después de que hubiera bajado por el ascensor de mi edificio. Ahora le subía y entraba a mi departamento. No preste atención a los papeles amontonados al lado de la puerta, solo me fui a bañar y a notar como una de las dos marcas de nacimiento que tenia en mi espalda había desaparecido.

Esa misma noche, había matado unos sesenta y ocho vampiros de un solo hechizo antiguo con mis herramientas, que aparecieron misteriosamente sobre mi cama. Ahora estaba frente al Jefe Arcanne. Su rostro lleno de golpes y brotando sangre jadeaba.

-¡Dime quien demonios te pago, bastardo hijo de puta!- le gritaba mientras le pegaba una y otra vez.

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Bueno lo tendria q haber escrito al principio. Esta segunda parte me ha dejado muchas mas preguntas de las que tenia en mente. Creo q en la tercera parte y final de ese arco sacare algunas de esas de mi cabeza para dejar en su lugar soluciones.

viernes, 8 de diciembre de 2006

Maquinaria Silenciosa - Parte primera

Antes que nada debo aclarar que por cuestiones de tiempo esto se dividira en tres partes. Podriamos decir que es un arco argumental y que es el primero en que nos acercara a la verdadera trama de la historia. Espero que los disfruten y que queden preguntas en su cabeza.

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Juegos nocturnos

Sentado en la azotea de mi edificio veo la ciudad con sus luces y oscuridades por la noche. Huelo el aire y las noticias que me trae. Ya me es una costumbre venir y sentarme a ver que sucre y tener una botella de algo de alcohol.

Siento que algo se esta moviendo entre las sombras, algo malo, pero no se bien lo que es. Agarro una pecunia botella de vidrio llena de cerveza y bebo unos tragos. Alguien viene.

Me paro y dejo de mirar la ciudad para darme la vuelta y ver a este tipo de negro que estaba detrás de mí. Me rió un poco y le apunto con la botella.

-Que clase de sorpresa quieres dar cuando te vengo oliendo desde hace tres cuadras atrás. Que porquería de vampiros son estos. Bueno, esta bien deja que me divierta un poco – le dije con una voz totalmente tranquila.

El vampiro mostró una mueca de desagrado en su rostro y se abalanzó sobre mí con sus fauces bien abiertas. Muy lento, demasiado determinado en respecto a su forma de atacarme, no durara más de tres minutos. Un par de fintas y pasos en falso para darle confianza y esperar un error suyo. Luego, dos puñetazos en el hígado para atontarlo un poco. Finalmente, un gancho para tirarlo al suelo y una patada descendente para explotarle el cráneo.

-Supongo que con eso ya estarás totalmente muerto-

Mientras bajo por las escaleras a mi departamento el viento se arrastra los trozos de ceniza del techo como si fueran hojas en otoño. Al entrar en mi habitación dejo la botella en el escritorio y me empiezo a cambiar la ropa. Me probé un juego de traje que había utilizado una vez para una entrevista laboral. Nunca más lo volví a usar, pero parece que esta noche el estilo formal me viene bien. Ceno algo rápido y me termino mi botella de cerveza. Ahora estoy bajando para salir a la calle, saliendo a hacer mi trabajo del que nadie me paga.

Es verano y afuera hace un calor de los mil demonios. Me lamento de la ropa que elegí. ¿Por qué nunca algo mas simple como una remera y unos pantalones cortos? No me importa, mejor sigo por a donde iba, mejor me voy a visitar al jefe.

El tiene sus oficinas por debajo de la tierra como todo buen vampiro, pero con los años todo lo que estaba alrededor se fue disfrazando de alcohol, fiesta, sexo y drogas. Lleno de vampiros y algunos que no lo son pero no por mucho tiempo. Guardias por todos lados y el mismo, que es uno bastardos más viejos de entre los vampiros. Para poder llegar a su oficina antes se debe de entrar al pub, uno muy estricto en cuanto a sus reglas si es que nos entendemos.

La gran puerta de acero suena en las afueras del pub aplacado por el fuerte sonido de la música a todo volumen. El acero cede ante mi pie y logro entrar a donde las luces de colores giran en todos sentidos al compás de la música. Dos tipos vestidos con remeras negras y con sus mandíbulas rotas a puñetazos se agarran a mis brazos mientras yo los voy arrastrando. Todos los invitados a la fiesta nos ven y en sus rostros la maldad empieza a surgir junto con los colmillos en sus bocas. Se para de sus asientos o dejan de bailar para acercarse a mí.

Uno de ellos salto y yo empecé a girar con los dos guardias sujetos a mis brazos. Solté al primero que fue a dar contra el que había saltado y luego al otro que se estrello contra una pareja al fondo que permanecía a la espera de los hechos. Luego de que hubiera echo eso, todos los demás comenzaros a atacarme con zarpazos y mordidas. Trataba de evadirlos todos y siempre que podía le pegaba algún puñetazo con el que los mandaba a volar. Creo que eran unos cincuenta y cuatro los que yo conté. El problema esta en que no los puedo matar, solos les daño un poco, se levantan casi inmediatamente. Era hora de cambiar de tácticas.

-¡Moscas molestas! ¡Generalmente desapruebo el uso de la violencia y menos el de las armas, pero ustedes, porquerías, no me dejan otra opción!- grite mientras repartía golpes a diestra y siniestra.

Metí mis manos entre el traje y en la mano derecha ya tenia calzada una nudillera de plata cos inscripciones runicas, y en la izquierda portaba una daga del mismo elemento pero con inscripciones en algún otro idioma antiguo. Ahora a cada golpe mío, se iban deformando cayendo instantáneamente. Alrededor mío se iban juntando sus cuerpos agonizantes en ceniza. La daga cruzaba arcos por donde se podía cortar la oscuridad y ver un hilo de la luz del día. La nudillera tenias las inscripciones de invocaron para el dios del sol y el de la justicia, cada golpe repartía sus bendiciones, el fin del mal.

Al final quede solo, entre un cúmulo negro de lo que alguna ves fueron cuerpos humanos. Guarde mis armas donde estaban antes y seguí caminando por entre en un pasillo iluminado con tubos de neon celeste. Al final del pasillo un sujeto pelado lleno de tatuajes esperaba frente a una puerta mirándome.

-Bonito traje. Tu rostro me es familiar. ¿No serás el hermano del Jefe?- le dije a las distancia mientras me iba acercando.
-No, soy su clon con alteraciones genéticas lo cual me aumenta mi capacidad de pelea en un 400%- me respondió.
-Eso es nuevo. Pero hubiera sido mucho más rápido que hayas dicho que eras un mestizo, maldito clon del bastardo-.

Empezamos a pelear. Los dos en casi el mismo estilo de pelea. Sus movimientos eran mucho más rápidos que lo normal pero aun no pudo tocarme ni una sola vez. Cuando yo le devolvía los ataques los esquivaba pero un par de veces le pude asestar un golpe que le tiraban hacia atrás. Confiado como estaba cometí un error y el me pudo golpear la cara con un gancho ascendente. La sangre comenzó a brotar de mis labios en un pequeño hilo carmesí.

-OH no, esta no te la voy a perdonar- le dije con acento irónico mientras mi mano entraba por dentro de su rostro en una velocidad increíble y salía por el otro lado –y encima que me ensucias mi saco con tu asquerosa sangre.

Abrí la puerta a la oficina del Jefe mientras pisaba el charco de sangre que había causado el mestizo. Allí estaba el con una gran bazooka en sus mano y un cigarro en su boca.

-Hola caído. Nunca nos habíamos presentado. Permíteme, me llaman el Jefe Arcanne. Y tu debes de ser Aterlex según me han dicho mis informantes- me dijo el mientras balanceaba el cigarrillo en su boca y me apuntaba con el arma a mi rostro.
-Pues te han informado mal. Hace dieciocho años que deje de ser Aterlex, y mi nombre no te interesa en lo más mínimo-.

En ese momento sentí detrás mío como el aire se desplaza al paso de unos proyectiles. Me di vuelta rápidamente y pude agarrar dos pequeñísimos dardos.

-¿Creíste que me ibas a poder detener con dos miserables dardos con tranquilizante?- le pregunte al Jefe mostrándole lo que había agarrado.
-No con dos, si no con tres- me respondió.

En ese momento pude notar algo en mi mano. Pequeño, casi invisible, allí estaba. La cabeza me comenzó a dar vueltas y me vi envuelto en la negrura del sueño, no sin antes sentir un fuerte golpe en mi nuca.


lunes, 4 de diciembre de 2006

Historias de Bosques

“Me acabo de tirar un gas tan grande que pensé que perdía el alma” pt1

…él dijo a mi lado mientras caminábamos por la calle. Yo luego me di cuenta de lo que decía era verdad. Solo me reí. Me pareció gracioso además de repugnante, pero en mi mente aun sé reconocer algunos olores.
Seguimos caminando a través del bosque, teníamos que llegar al campamento junto con los otros antes de ponerse oscuro. Estábamos en algún lugar del mundo donde los árboles disfrutan creciendo y ven el correr de las eras junto con sus compañeros. Les encanta hablar con el aire.
Después de seguir caminando por un sendero marcado entre abetos y álamos, llegamos a un claro. Allí estaban mis otros 3 amigos. Tres tiendas para 5 personas. Nunca me gustaba compartir habitación, celda o lo que fuera, ellos lo sabían y lo aceparon. Prendimos un fuego con las ramas que fuimos a buscar Héctor y yo, mientras José y Ezequiel preparaban latas de comida y unos cortes de carne y Arturo bajaba unas latas de cerveza de la camioneta de el.
Era la segura vez en esta vida que salía de campamento, la primera no fue tan buena experiencia, en esta ellos me habían invitado y me dio interés por ir y pasar un rato con mis amigos. Recuerdo las veces que tenía que dormir en los bosques atestados de vampiros y lobos, para no estar en las ciudades mientras era Aterlex.

La luna llena estaba en lo alto del cielo y nosotros comíamos y bebíamos como los viejos aventureros en campaña. A ellos les encantaba hacer halago de sus novia o de las mujeres con las que se acostaban, yo solo me quedaba mirándolos sentado con una botella de frió vodka a mi lado. Cuando terminamos juntamos todo y los guardamos todo para luego tirarlo en otro lugar. La fogata se apagaba y le tiramos agua encima para escuchar ese ruido extraño como de aceite por unos segundos para luego poner algo de tierra encima. Después prendimos unas tres linternas de gas y cada uno fue a buscar su mochila.
-¿Dirigís vos?- me pregunto José.
-Si, tengo en plan una aventura para esta noche, además también quiero participar yo un poco. Van a ser los de siempre ¿No?
-Claro mi Lord- me respondió José hincando un pie en el suelo lleno de hojas- Sir Rupert Stinky, paladín del Señor de la Justicia a vuestro servicio.
-Veremos que sacaremos de provecho- me dijo Héctor a mi lado con un parche en el ojo- Matthew manos larga los acompañara en esta noche de luna llena.
-Yo, Estirion Virander, mago de la orden secreta- siseo Arturo con su capa negra de siempre, algunos dicen que se la compro a un viejo en la calle- me he cruzado en su camino.
-Alto alto, falto yo- gritaba Ezequiel mientras buscaba su mochila en su tienda- falta Lerdert Usfelk, el guerrero de los cuentos de las damas.
Me reí, siempre me encantaba cuando se presentaban de esa manera. Cada uno saco sus útiles, lápices, dados, hojas, todo lo que unos fueran a necesitar u comenzamos a jugar bajo la noche del bosque.

Hubo sorpresas, gritos y enojos, pero al final nos fuimos a dormir cada uno a su tienda.

A la mañana siguiente nos despertamos y vimos como habían quedados nuestras cosas. Carpas destruidas luces rotas, latas vacías. Juntamos lo que podíamos y nos importaba o podía ser reparado, y luego sobre la camioneta huimos del bosque, con el temor en nuestra piel, menos yo, yo suspire aliviado.

En una fría caverna, unas manos sin sangre sostienen un dado de 20 caras. No ahí sonidos, quizás solo el viento susurrando.

“¿Quien eres tu, amante de plantas?” pt2

Grito el guerrero apuntando su espada al cuello del druida que estaba en el linde del bosque. En gran sujeto de brillante armadura estaba detrás de el con su mirada imperturbable. Lo que se podría decir un mago miraba todo sentado desde unas piedras a unos metro de allí, y un ladrón trataba de mirara a través de los grandes árboles para ver si podía notar algo interesante.

“Soy Eohl. Y les pido que vuelvan por donde han venido. Este bosque es peligroso. Extrañas cosas están sucediendo a la noche. Por favor, viajen por el limite del mismo y monten buena guardia de noche.”

La advertencia del druida, quien vestía con pieles de varios animales por todo el cuerpo y llevaba un bolso en sus espaldas, sonó vacía de preocupación pero llena de responsabilidad. Los otros sujetos le escucharon con calma. El mago se levanto de la piedra y se dirigió a Eohl. Bajando su capucha dejo mostrar un rostro joven bajo una gran cantidad e pelo blanco.

“Tu advertencia me lleva sin cuidado. Necesitamos cruzar por el bosque para poder continuar con nuestra búsqueda, y lo haremos por mas bicho o demonio que habite en el. Sigamos.”

Dicho esto ultimo continuo caminando para internarse en el bosque, y sus amigos le tomaron el paso rápidamente. Eohl vio como el guerrero bajaba su espada y la sostenía con su mano derecha. Su mirada estaba llena de desconfianza. El druida se dio la vuelta y les grito.

“Entonces iré con ustedes. Alguien tendrá que cuidarles y se el camino rápido para pasar por el bosque.”

Nadie dijo nada, solo continuaron su paso sin importarles si les seguía o no. Por dentro la luz descendía en hermosos pilares inclinados vadeando las hojas de los enormes árboles que poblaban el lugar. Los sonidos abundaban y un hermoso olor plagaba el lugar. Las evidencias de la primavera eran obvias en este lugar.
Cada tanto Eohl se detenía a tocar algunos árboles. Sus labios se movían en silencio mientras la sabia comenzaba a brotar y rodeaba sus dedos. Después de un momento, dejaba u platica con el bosque y apresuraba el paso para alcanzar a la compañía que seguía.

La noche callo suavemente casi sin notarlo como era en aquella época del año. Se detuvieron en un claro para poder acampar. Encendieron un pequeño fuego y calendario algo de carne salada de viaje. Eohl solo comió algo de lo que llevaba en su bolso. En un momento separo sus manos de bocado y comento algo al grupo.

“El bosque nos ha guiado a este claro. Me dijo que por aquí no suelen pasar cuando caza.”

El ladrón le miro desconfiado. Y le señalo con su cuchillo mientras se disponía a decirle algo.

“Dime entonces ya que hablas con los árboles. ¿Qué es esto que supuestamente nos amenaza?”

Nadie dudaba de que el bosque se moviera o que el druida hablara con el mismo, ellos dudaban de otras cosas, entre ellas, Eohl.

Antes de que cada uno se acostara y decidieran las guardias Eohl camino entre el claro marcando con su cuchillo marcas en los árboles. El silencio se adueño del bosque. El mago, el guerrero y el ladrón dormían, el paladín montaba guardia al lado de la fogata, donde se podía ver el brillo de su armadura. Eohl estaba apoyado contra un árbol con los ojos cerrados pero con la mente abierta.

Saliendo de una cueva, dedos lánguidos y terminados en frías garras se asoman a la luz de la luna llena. Huelen a los visitantes de esta noche, son cuatro. Se internan en el bosque sin pisar ni una hoja, sin mover el viento. Ven el fuego de su campamento y comienzan a susurrar. Todos se mecen en un sueño tranquilo, nadie lo nota. El que vestía la armadura y montaba la guardia callo dormido, no lo dudo.

“Así es hermanos, tráiganmelos. Debemos comer.”

Los seres salieron a la luz mostrando su piel mortecina y blanca. Sus ojos lechosos y su cuerpo escuálido se movían entre los visitantes. Los hermanos juntaron sus cuerpos y los arrastraron por el bosque sin hacer ningún ruido. Un árbol les vio como hacían esto, y sus ramas parpadearon. Las criaturas de la noche volvieron a la caverna, y en sus bocas había deseo de comer.

“Así es hermanos, esta noche comeremos.”

Al fondo de la oscuridad dos ojos de mujer miraban a su prole buscar la comida. Ella no era de aquí, se había escabullido por portales y conjuros para terminar en el bosque. Todos los meses paria un nuevo vástago sin haber sido fecundado, y por cada nuevo vástago el hambre era cada ves mayor.

Eohl siguió a las horribles criaturas por el bosque siguiendo la pista que le daban los árboles. Así llego a una empinada en donde se abría una cueva entre la roca. Un par de vástagos estaban en la entrada montando guardia. El saco una cerbatana de debajo sus ropas y disparo dos dardos imbuidos en veneno a sus enemigos. Cayeron silenciosamente dejando la entrada desprotegida. El druida hizo crecer garras en sus manos e ingreso en la cueva para rescatar a los aventureros.

La oscuridad era total, pero el veía todo. Por los techos, por todas partes se iban juntando a su alrededor. Pero no hizo nada hasta encontrar a su objetivo. Y le encontró, a ella, escuálida como su prole, con sus pechos caídos y un vientre abultado por parir. El la miro a ella y ella a el y hablaron. Hablaron por momentos y por momentos silenciaban, hasta que llego el final de la charla. Los vástagos de la reina se abalanzaron sobre Eohl y el se resistió y peleo. Una cosa negra y viscosa se pegaba en las paredes por cada ves que el druida movía sus manos y cortaba o repelía a una de las criaturas.

Así fue, por durante una hora, el sangraba pero mataba a todas esas cosas q le atacaban, mordían o rasguñaban, mientras los aventureros dormían y la reina miraba sin vacilar. Al final el quedo parado, con su cuerpo lleno de heridas y el suelo lleno de cadáveres deshaciéndose en aquel mismo líquido negro. El miro a la reina y se dirigió a sus amigos, y como pudo los volvió a arrastrar al campamento. Cuando llego al sitio los dejo a cada uno en donde estaba y volvió solo a la cueva para continuar con la charla.

Ella estaba en la entrada y el le tomo la mano para llevarla por el bosque. Hablaron de muchas cosas y se detuvieron. El se saco la ropa y le vertió parte de su sangre en la frente de ella. Ahora no estaba mas aquel monstruo, ahora una joven de pelo largo y negro con ojos hermosos como el cielo estrellado se paraba a su frente. Y mientras hacían el amor bajo la luna y cuervo cruzo de rama en rama. Cuando terminaron los dios vieron la luna.

“Mataste a tus hijos ¿Cómo has podido?”
“Esos no eran mis hijos, eran los de Aterlex. Eran tu calvario.”
“Entonces que harás ahora conmigo. Soy mala según otros, debería de estar en el infierno.”
“No. Ya removí tus pecados al viejo modo, ahora solo eres humana, considéralo como un segundo regalo.”
“¿Pero que tendré que hacer a cambio de tu obsequio?”
“Volaras como un pájaro por el mundo y cuando encuentres un lugar volverás a ser mujer. Y el día que te necesite te llamare para que vuelvas. Recuerda que fuiste la primera de Aterlex.”

Y la mujer vio a su amante y se fue volando para seguir las órdenes. Eohl se vistió y volvió al campamento justo para poder hacer quien estaba dormido y ver como se despertaban sus acompañantes.

Había sentido la responsabilidad pero tenia miedo de verla. Ahora los cuatro aventureros salían por el bosque sin preocupaciones, solo con el presentimiento de que les dolía un poco la cabeza. El druida se quedo en aquel lugar durmiendo de verdad, con pequeñas cicatriz que ya habian sido cerradas por el tiempo.


A mi mismo por que no se a quien mas agradecerle que yo lo escribiera.
Ah, y a Nessi que me hablaba y hablaba mientras trataba de terminarlo, si esta malo es tu culpa.

domingo, 3 de diciembre de 2006

8 Historias en 800 palabras

Esto que sigue esta dedicado a los que se pongan a contar palabra, porque les aviso que no tienen que contar el titulos. Y tambien va a los que les gustan estar porquerias que escribo. Son para que las tengan en sus sueños y fantasias, por que los derechos legales los tengo yo.

Disfruten lo que sigue.



El juglar se presenta.


Ante su presencia mi rey y reina. He aquí al joven/viejo juglar que soy. He aquí a Agustín De Pirrianpin.
Mi pie derecho cojea y mis instrumentos desafinados están.
No me sientan indigno, o no por favor.
Viaje tras viaje muchos caminos recorrí con mis historias. Historias de perros y algunos que no lo son tanto. Historias que son memorias llenas de sabiduría, otras solo recuerdos de borracheras.
Entonces, permitidme asiento y un buen vaso de algo fuerte. Grandes emperadores escucharon mi voz y vos nos sois excepción.
Aquí bajo mi bandolín cantare, y mi encanto lograre repartir.
Disfrutad.

La promesa al perro

Había un perro muy fiel. Un día su dueño se arrodillo ante el y le prometió siempre traerle comida fresca. El perro muy fiel como era le creyó. Y así su dueño le trajo siempre comida fresca. Un día un pie, otro día una mano. Los domingos cabeza y los sábados tripas.
Un día su dueño no apareció con su comida, pero el perro fiel no se inmuto, solo le espero. Pasaron años y el dueño volvió.
El perro le vio y de un salto le mato para comerle.
El perro nunca asesino al dueño, paso lo que le prometieron.

Mirar a los ojos

Una vez, una bruja me miro a los ojos. “En los de otros podrás ver sus almas” me dijo, y le creí. Pasaron años y nunca quise ver el alma de nadie, pero una vez lo hice.
Yo le amaba y quise ver sus ojos. La visión de su alma me ha perturbado incluso en sueños.
Nunca más he vuelto a mirar a alguien a los ojos. Nunca.
Ahora estoy frente a una imagen. Y no tengo miedo de mirar sus bellos ojos.
Se que nunca los podré ver en persona.
Ese es el motivo por el que amo sus ojos.

En el bar de los que creen estar

Por allí ahí un bar y en ese bar ahí dos personas. Siempre de espaldas. Nunca ven sus rostros, incluso nunca ven ni una parte de su compañero. Ni siquiera saben si existe aquella persona con la que hablan.
Estas dos personas siempre se intercambian palabras. Están tan ebrios de realidad que solo se insultan, pero siempre se vuelven a reconciliar con abrazos en forma de palabras.
A veces, se pasan paquetes. Uno lo deja en la mesa y el otro lo recoge, o eso creen.
En cada punta de una mesa gigante, y aun así son grandes amigos.

La chica que bien podría llamarse Anna o no en el fin de los Mundos

En el fin de los mundos, donde todo es muerte. Una chica parada veía la pradera de cadáveres con desesperación en su corazón. El joven que murió por quinta vez se paro a su lado. “Estarás bien” le susurro en un oído, y luego le dio palabras de esperanza.
Aquel se fue derecho vadeando cuerpos sin vida. La chica sonrió mientras una lágrima rodaba por su mejilla.
Otros se pararon y lo vieron despedir a la joven y en sus corazones llenos de temor solo una pregunta sonó:
“¿Acaso el ángel caído que ha muerto por quinta vez podrá salvarnos?”

Bajo el manzano

“Uno… dos…” el joven comenzaba a contar bajo la sombra del manzano.
Dos mujeres a cado lado, tirando cada una de sus brazos.
Una lo amaba tan fuertemente que le quería para cazarse, tener hijos y otras cosas.
La otra le odiaba tan fuertemente que le quería tener cerca para repudiarle continuamente y otras cosas.
Ninguna de los dos cedía del brazo y el joven se dejaba porque no tenía otra opción.
Hoy, estaban discutiendo acerca como tenia que morir el muchacho.
Nunca le molestaron las discusiones entre las jóvenes.
Hoy pudo contar cien.

El infierno de Dante

Hubo quien escribió un gran mapa sobre el abismo. Pero por algún motivo, el poeta hizo enojar a alguien, y ese alguien le condeno a su infierno.
Todo el tiempo, Dante entraba en el infierno que había imaginado. Y de la mano de Virgilio cruzaba todos lo círculos y fosas hasta llegar a la espalda del diablo. Y cuando trepaba y llegaba al final, nuevamente estaba en la puerta del infierno.
Así todo el tiempo. Para nunca descansar. Para nunca ver a Beatriz.

En la biblioteca del verdadero averno ahí un libro. Al que le faltan dos de tres partes.


Saludos del juglar

Agustín De Pirrianpin, se levanto de su banqueta renegando en silencio por su pie malo.
“Mi rey y reina, los cuentos aquí no se acaban…”
Y era verdad.
El perro espero a que su amo muerto le trajera más comida.
Nunca le mire a los ojos, y eso me da esperanza.
Los amigos continúan cambiando palabras, al igual que las jóvenes bajo la sombra del manzano.
Sobre el ángel caído. Se que esa historia aun no tiene un final. Pero se que necesita de la esperanza de Dante, quien sabe que un día vera a su amada.

¿Y del juglar? Continúa cazando historias.


A mi familia que no sabe que carajo escribo, y eso es bueno.
A Mirko que esta lejos, y eso es bueno.
A mi mismo por ser tan coso como soy, y eso es bueno.
A mis amigos q piensan que soy un lunatico, y eso es bueno.
A Ivy que es mi reina lejana, y eso es bueno.
A Paz que fue la segunda y no lo sabe, y eso es bueno.
A las otras presonas que juegan conmigo en todo este mundo que no lo es, y eso es bueno.

sábado, 2 de diciembre de 2006

Mi Tercera Muerte

8 de Noviembre de 1987

En los pasillos de un viejo hotel de alguna ciudad perdida en la memoria del tiempo. Un hombre se apoya en las paredes para poder llegar a su puerta, sin antes dejar un rastro carmesí que se desliza hasta llegar al suelo.
A duras penas logra entrar a su habitación y cae en la misma desplomándose como un saco de harina. Se gira alrededor y se acomoda mirando al techo. Una lámpara prendida se balancea molestándole los ojos. En los recuerdos de su mente tan vieja como el verbo, vio la ciudad de plata, y luego la vio a ella, tan hermosa como familiar. Vio a la muerte.
Después debió de regresar al lugar de donde había ascendido, y allí le esperaba su creador y junto a el, su tortura.

8 de Noviembre de 1987, esa misma mañana.

Camino frente a la iglesia como todos los domingos. La mira de arriba abajo y escupo en los sócalos. Ya he dejado de temerle.
Sigo mi travesía hacia el mercado. Siempre compro los domingos, el dinero se me hace cada vez más difícil de conseguir, y en la feria de este día puedo llegar a sacar un buen precio.
Algunos me reconocen y otros solo me pasan desapercibidos. Aquellos que si lo hacen me saludan con una mano en alto, yo les respondo de pura cortesía. Aun no m acostumbro al trato con los humanos.
Un poco de pan, algo de arroz y una mínima porción de carne de vaca. Será una comida digna del señor, acaso no es así. Luego me reí para mi mismo, aun sintiendo un desesperación que me ataca cada día nunca he olvidado mi humor.

Me encontraba volviendo para mi casa con mis cosas, cuando sentí un fuerte estrépito desde el fondo de mi deforme alma. Una pluma callo al frente mío y no dude un segundo en reconocerla. Mis alas. Empecé a correr, aparentemente si ningún sentido, pero yo sabía a donde iba. Las sentía, o eso creía, y estaba decidido a encontrarlas.

Corrí cada vez más fuerte. Descendía calles que conocía y me introducía por callejones que me eran desconocidos. Entonces pude entrar en un gran edificio destrozado, y allí comencé a subir escaleras, una por una hasta el último piso.

Después toque puerta por puerta con la palma de mi mano hasta que llegue a la última. La abrí y allí lo vi a el. Me miro con sus ojos del color del cielo y me sonrió. Luego levanto su puño y lo abrió mostrándome unas cuantas plumas blancas. Respiro un poco y las soplo para hacerlas llegar a mi cara. La sangre me comenzó a hervir.

-¡Que has hecho hijo de puta! ¡Que carajo has hecho con mis alas!-

El no me contesto con palabras, solo metió sus manos en los bolsillos de la chaqueta que llevaba y comenzó a tirar muchas mas lumas blancas al aire. Allí fue cuando supe que me estaban gastando. Eso que el tiraba perteneció a mis alas y yo las quería de vuelta y el sabia donde estaban.

Comencé a caminar hacia y me di cuenta de que no estábamos solos. Dos tipos de salieron de unas de las esquinas de la aviación y otros dos entraron por donde yo lo hice.

Me metieron una gran paliza. No había peleado mucho siendo humanos y ellos ya tenían buenos años de práctica. Conté unas costillas rotas cuando me dejaron. El seguía jugando con las plumas, como si no le importaba lo que hacían conmigo.

-¿Acaso crees que soy tu circo?-

No dijo nada. Pero yo le respondí a su silencio matando a los otros cuatro. Fue rápido y sencillo, aun tenia algo de mi fuerza original por lo que solo basto para que le pegara una vez a cada uno. Torcí el cuello del primero. Al segundo le arranque un brazo. Al tercero le partí la columna a la altura del pecho. Y el cuarto vio como la palma de mi mano le insertaba el tabique de la nariz en el cerebro. Sentí la satisfacción de matar de nuevo en mí, pero parte de ello estaba aplacado. No había terror en sus ojos, no tenia sentido.

Mire al sujeto de la chaqueta para ver como respondía. El ya estaba al frente mío. Me pego con sus puños en el hígado varias veces y luego en la cabeza hasta que llegue a sentirla adormilada. En su rostro había entretenimiento, como si todo esto fuera un juego. Pero a mi lo único que me importaba era el perfume de mis hermosas alas plagado por toda su ropa.

La sed de sangre broto en mí nuevamente y volví a la pelea y nuevamente caí miserablemente. El no era humano, era algo mas, me hizo acordar a aquel viajero que conocí una vez. ¿Cómo era que se llamaba? Que vergüenza, olvidar su nombre. Ahora mientras este sujeto me destrozaba hueso por hueso mis recuerdos fluían por senderos extraños. En ellos creí ver a una muchacha con un uniforme escolar huyendo por una puerta mientras lloraba y en otro momento en una noche de estrellas junto con una bruja a mi lado mientras nos amábamos desnudos en el bosque mientras un cuervo cruzaba entre las ramas.

Y me vi a mí. Caer desde más allá del universo al infierno. Pero ese no era yo. Era quien era antes que yo. Pero luego existí yo, existí por que Lucifer me creo. Y entonces vi como mi puño se levantaba cruzando el aire y chocando contra la cara de aquel sujeto.

No se de donde salio la fuerza de un brazo totalmente quebrado. Pero el salio volando y atravesó la ventana con una explosión. No me podía levantar, entonces me mire a mi y descubrí la mancha de sangre en mi camisa. Tan grande y carmesí. Entonces comencé a sentir el calor de la bala que se quedo en mi hígado. ¿Acaso me moría?

Me levante como pude y me arrastre por las paredes del lugar mientras descubría que estaba a unos metros de mi departamento. Entre y me tire en el suelo. La sangre no dejaba de brotar de todo mi cuerpo y el veneno que salía de mi hígado me estaba sentenciando a la muerte. Me di la vuelta y mire al techo. Una lamparita me molestaba con su luz, pero también me hizo acordar a la Ciudad de Plata. Y luego la vi a ella. Tan familiar como hermosa. Me tomo la mano y me consoló, por que sabia lo que vendría para mi. Entonces las más bellas alas brotaron de su espalda, pero no sentí envidia.

Ahora estoy de frente a quien se puede decir que es mi padre. Me mira con cara de resentimiento. No le digo nada. Luego, varios demonios aparecen a mi lado para comenzar con mi tortura. Yo no me niego. Solo dejo que las cosas suceden.

25 de Abril de 1988

-Prepárate Aterlex, quien fue forjado por mi mano en alma y por el Creador en cuerpo. Regresaras al mundo de la vigilia como otro ser humano. Ve, y si puedes consigue de vuelta tus alas.-

viernes, 1 de diciembre de 2006

Dos Cuentos Cortos

Pesadilla Eterna

Trato de dormir pero la fiebre que siento me carcome la cabeza. Van días que estoy con esta gastroenteritis y ya poco puedo aguantar el dolor que me causa dentro mio (mierda, seré inmortal pero duele como la puta madre).Mientras trato de dormir miro el reloj a mi lado. Son las 22:08.

Cierro mis ojos y cuando los vuelvo a abrir siento que de mis sabanas empiezan a crecer agujas que van directo a clavarse a mi piel. Las siento, están frías y bien afiladas, pero no las veo, la oscuridad que me rodea es inmensa. Una luz en el fondo me hace pensar "despierta".

Cierro mis ojos y cuando los vuelvo a abrir mis pies y brazos se mueven solos hacia atrás, camino hacia el borde de la cama pero no para allí. Mis articulaciones se tuerce y mis una empiezan a hundirce en la pared. Como puedo ellas misma tratan de escalar por allí mas allá de todo el dolor y la desesperacion que estoy sintiendo. Cuando llego al techo se detienen y se dejan caer, pero la no ahí cama ya no ahí fondo, solo oscuridad y me dejo caer. Y mi cabeza me dice "despierta!".

Cierro mis ojos y cuando los vuelvo a abrir mis brazos se derriten junto con todo mi cuerpo. Cuando un nuevo ardor llega a mi rostro mi cabeza me dice "despierta!!"

Cierro mis ojos y cuando los vuelvo a abrir mis abuela esta a mi lado y me dice que me tranquile. Mi corazón cesa por momento su carga, pero el rostro de la anciana se deforma para tomar el de un demonio digno de mis pesadilla (por algo estoy viviendo una pesadilla, si conocieran a mis demonios internos ustedes, buhhhh). El miedo me hace retroceder, me acosa, y mi cabeza me dice "despierta!!!".

Estoy solo en mi cama y la claridad del sol entra por mi ventana. Todo esta tranquilo, pero de repente todo mi cuerpo empieza a arder. Las llamas consumen cada parte de mi, no puedo respirar. Olvide que era un vampiro (duh).

"DESPIERTA, DESPIERTA, DESPIERTA"

Una mano me sacude con la fuerza de la realidad, es mi madre diciendome que estaba gritando. Escucho el sonido del reloj a mi lado y veo la hora. Eran las 22:10


La Habitacion de las Dos puertas

En mi mundo hay una habitación. Esa habitación esta en todas las casas pero a la ves en una sola. La habitación esta tapizada en color blanco y posee dos puertas. Por una se puede entrar y salir una sola vez, y por la otra solo se puede salir. La primera sirve para poder ingresar en la habitación. Nadie sabe como logro entrar. Simplemente se encontraban abriendo una puerta y al estar abierta, le brillo blanco de la habitación del juego le iluminaba el rostro. El como es la otra puerta lo dejare para más adelante.
En la habitación hay cien clavos en las paredes, cada clavo tiene una llave, y cada llave tiene un uso. La segunda puerta, la de salida, es grande como un armario y se abre en dos cuando uno quiere pasar por ella. El asunto con esta puerta es que posee cien cerraduras. Todas las llaves son iguales. Todas las cerraduras son iguales. Las cerraduras son siempre diferentes, las llaves son siempre diferentes.

Cuando uno ya noto el como es la habitación tiene que comenzar a jugar. El juego consiste en que uno tiene que lograr abrir la gran puerta. Cada llave va en una cerradura, y uno tiene que poner todas las llaves en su correspondiente cerradura excepto una. Cuando uno encuentra la llave indicada para la cerradura esta se queda allí y no se mueve. Cuando uno encuentra la llave que no abre cerraduras y la pone en su correspondiente, pierde.

Las reglas son simples, estas todo el tiempo que necesites, pruebas las veces que necesites, pero cuando ubicas en su lugar la llave mala pierdes, y cuando pierdes no puedes volver a la habitación.


Los relatos de esta habitación pasa por pueblos y juglares, pero ningún consejo es útil por que las llaves y las cerraduras nunca son las mismas para cada visita.

¿Qué recompensa espera para el que gana el juego? No lo se. Yo cree el juego pero no la recompensa. Creo que aquella persona que logra abrir la gran puerta pasa a este mundo. Que aquella puerta es una puerta dimensional. O simplemente no, quizás aquel que abre la puerta muere.

Primera Guia de Tao

Como ser invulnerable y conseguir siempre la victoria en solo 5 pasos.

Bueno amigo que desea ser todopoderoso como un dios, antes que nada necesitamos los siguientes elementos:
-Una gema de lapislázuli
-Un marcador bendecido un día 13
-Un arma blanca sacrílega (preferiblemente una daga)

¿Ya ha conseguido todo lo necesario? Bueno, entonces comencemos. Para realizar el ritual cualquier lugar es bueno, pero si o si necesita estar solo.

1. Marque los símbolos del cuadro A con el marcador en su frente. Seria preferible que lo hiciera frente a un espejo para que no se confunda. Luego de haber echo esto, usted pasara a sentir un increíble dolor en su cabeza. Si se encuentra frente a un espejo, notara que ha recibido unas cuantas heridas similares a pinchazos. Por su seguridad y continuación, se le recomienda que pase una venda por sobre las heridas.

2. A continuación marque los símbolos del cuadro B como pueda en su espalda, recuerde que debe estar siempre solo y no debe recibir ayuda alguna. Ahora pasara a sentir una serie de azotes, que si usted es masoquista disfrutara de gran manera.


3. ¡Animo! Que el dolor vale la recompensa. Para continuar, copie el complicadísimo diagrama del cuadro C en sus muñecas y prepárese para ser atravesado por un par de grandes e invisibles clavos. ¡Auch! Vio que le ha dolido, pero no eche las manos abajo que aun falta un poco.


4. ya casi terminamos, y si usted a disfrutado el paso 3, este le encantara aun mas. Junte fuerza y repita lo que hay en el cuadro D en sus pies. Ahora como prometí, unos nuevos clavos perforaran sus pies hasta llegar a la planta.

5. Bueno amigo, hemos llegado al ultimo paso. Antes que nada deberá de poner la gema de lapislázuli en su boca para después reproducir las palabras arcanas del cuadro E en su pecho. Si ha hecho todo bien, una intensa luz aparecerá ante sus ojos junto con un ángel y una lanza. Ahora deberá ser rápido y matar el ángel con el arma escogida al inicio de esta guía, por que si no el lo matara a usted.



¡Felicitaciones! Ahora usted será invencible en todo lo que se proponga siempre y cuando tenga en sus manos la lanza que le ha arrebatado al cadáver del ángel. Si no quiere desperdiciar el cadáver del mismo compre mis otras guías como “Constrúyase sus propias alas” o “Escabullase en la ciudad de plata”

Si ha tenido algún problema con la guía, valla al lugar donde la ha comprado y pida el volante de garantía.

Aterlex

*Volante de Garantía:
Si usted ha sido tan idiota de haber seguido la guía es probable que haya tenido alguno de los siguientes problemas:
-Ha muerto desangrado jugando con los estigmas.
-El Ángel lo ha asesinado.
-Alguien le ha visto con su cuerpo lleno de tinta y lo ha mandado a un complejo psiquiátrico.
Fuera de todo, es una suerte que siga con vida para poder leer esto.
Aterlex