domingo, 3 de diciembre de 2006

8 Historias en 800 palabras

Esto que sigue esta dedicado a los que se pongan a contar palabra, porque les aviso que no tienen que contar el titulos. Y tambien va a los que les gustan estar porquerias que escribo. Son para que las tengan en sus sueños y fantasias, por que los derechos legales los tengo yo.

Disfruten lo que sigue.



El juglar se presenta.


Ante su presencia mi rey y reina. He aquí al joven/viejo juglar que soy. He aquí a Agustín De Pirrianpin.
Mi pie derecho cojea y mis instrumentos desafinados están.
No me sientan indigno, o no por favor.
Viaje tras viaje muchos caminos recorrí con mis historias. Historias de perros y algunos que no lo son tanto. Historias que son memorias llenas de sabiduría, otras solo recuerdos de borracheras.
Entonces, permitidme asiento y un buen vaso de algo fuerte. Grandes emperadores escucharon mi voz y vos nos sois excepción.
Aquí bajo mi bandolín cantare, y mi encanto lograre repartir.
Disfrutad.

La promesa al perro

Había un perro muy fiel. Un día su dueño se arrodillo ante el y le prometió siempre traerle comida fresca. El perro muy fiel como era le creyó. Y así su dueño le trajo siempre comida fresca. Un día un pie, otro día una mano. Los domingos cabeza y los sábados tripas.
Un día su dueño no apareció con su comida, pero el perro fiel no se inmuto, solo le espero. Pasaron años y el dueño volvió.
El perro le vio y de un salto le mato para comerle.
El perro nunca asesino al dueño, paso lo que le prometieron.

Mirar a los ojos

Una vez, una bruja me miro a los ojos. “En los de otros podrás ver sus almas” me dijo, y le creí. Pasaron años y nunca quise ver el alma de nadie, pero una vez lo hice.
Yo le amaba y quise ver sus ojos. La visión de su alma me ha perturbado incluso en sueños.
Nunca más he vuelto a mirar a alguien a los ojos. Nunca.
Ahora estoy frente a una imagen. Y no tengo miedo de mirar sus bellos ojos.
Se que nunca los podré ver en persona.
Ese es el motivo por el que amo sus ojos.

En el bar de los que creen estar

Por allí ahí un bar y en ese bar ahí dos personas. Siempre de espaldas. Nunca ven sus rostros, incluso nunca ven ni una parte de su compañero. Ni siquiera saben si existe aquella persona con la que hablan.
Estas dos personas siempre se intercambian palabras. Están tan ebrios de realidad que solo se insultan, pero siempre se vuelven a reconciliar con abrazos en forma de palabras.
A veces, se pasan paquetes. Uno lo deja en la mesa y el otro lo recoge, o eso creen.
En cada punta de una mesa gigante, y aun así son grandes amigos.

La chica que bien podría llamarse Anna o no en el fin de los Mundos

En el fin de los mundos, donde todo es muerte. Una chica parada veía la pradera de cadáveres con desesperación en su corazón. El joven que murió por quinta vez se paro a su lado. “Estarás bien” le susurro en un oído, y luego le dio palabras de esperanza.
Aquel se fue derecho vadeando cuerpos sin vida. La chica sonrió mientras una lágrima rodaba por su mejilla.
Otros se pararon y lo vieron despedir a la joven y en sus corazones llenos de temor solo una pregunta sonó:
“¿Acaso el ángel caído que ha muerto por quinta vez podrá salvarnos?”

Bajo el manzano

“Uno… dos…” el joven comenzaba a contar bajo la sombra del manzano.
Dos mujeres a cado lado, tirando cada una de sus brazos.
Una lo amaba tan fuertemente que le quería para cazarse, tener hijos y otras cosas.
La otra le odiaba tan fuertemente que le quería tener cerca para repudiarle continuamente y otras cosas.
Ninguna de los dos cedía del brazo y el joven se dejaba porque no tenía otra opción.
Hoy, estaban discutiendo acerca como tenia que morir el muchacho.
Nunca le molestaron las discusiones entre las jóvenes.
Hoy pudo contar cien.

El infierno de Dante

Hubo quien escribió un gran mapa sobre el abismo. Pero por algún motivo, el poeta hizo enojar a alguien, y ese alguien le condeno a su infierno.
Todo el tiempo, Dante entraba en el infierno que había imaginado. Y de la mano de Virgilio cruzaba todos lo círculos y fosas hasta llegar a la espalda del diablo. Y cuando trepaba y llegaba al final, nuevamente estaba en la puerta del infierno.
Así todo el tiempo. Para nunca descansar. Para nunca ver a Beatriz.

En la biblioteca del verdadero averno ahí un libro. Al que le faltan dos de tres partes.


Saludos del juglar

Agustín De Pirrianpin, se levanto de su banqueta renegando en silencio por su pie malo.
“Mi rey y reina, los cuentos aquí no se acaban…”
Y era verdad.
El perro espero a que su amo muerto le trajera más comida.
Nunca le mire a los ojos, y eso me da esperanza.
Los amigos continúan cambiando palabras, al igual que las jóvenes bajo la sombra del manzano.
Sobre el ángel caído. Se que esa historia aun no tiene un final. Pero se que necesita de la esperanza de Dante, quien sabe que un día vera a su amada.

¿Y del juglar? Continúa cazando historias.


A mi familia que no sabe que carajo escribo, y eso es bueno.
A Mirko que esta lejos, y eso es bueno.
A mi mismo por ser tan coso como soy, y eso es bueno.
A mis amigos q piensan que soy un lunatico, y eso es bueno.
A Ivy que es mi reina lejana, y eso es bueno.
A Paz que fue la segunda y no lo sabe, y eso es bueno.
A las otras presonas que juegan conmigo en todo este mundo que no lo es, y eso es bueno.

3 comentarios:

MirkoEmir dijo...

Algunos estan muy buenos ... otros son cosos raros ... jajaja!! pero eso es bueno, no? xDDDDDD

Por otro lado, yo estoy lejos, pero no por mucho tiempo xDDDD

Unknown dijo...

HOla oye me gustan mucho felicitaciones estan muy cool y corridos!!!

Unknown dijo...

Hola soy yo, Sumi. Curiosos relatos Tao. Muy curiosos. Te dejan con ganas de leer algo más....sobre el perro, sobe los amigos, sobre las dos mujeres...incluso sobre el juglar. ¿dónde fue el perro después de comer a su amo...no se cansó de esperar? ¿se separarán algún día los amigos? ¿de qué color eran los ojos? ¿cuál de las dos mujeres conseguirá su meta? ¿cuál fue la causa de la quinta muerte del ángel caído? ¿se ganará la vida el juglar con sus historias...o deberá dedicarse a la venta de porcelana?