…él dijo a mi lado mientras caminábamos por la calle. Yo luego me di cuenta de lo que decía era verdad. Solo me reí. Me pareció gracioso además de repugnante, pero en mi mente aun sé reconocer algunos olores.
Seguimos caminando a través del bosque, teníamos que llegar al campamento junto con los otros antes de ponerse oscuro. Estábamos en algún lugar del mundo donde los árboles disfrutan creciendo y ven el correr de las eras junto con sus compañeros. Les encanta hablar con el aire.
Después de seguir caminando por un sendero marcado entre abetos y álamos, llegamos a un claro. Allí estaban mis otros 3 amigos. Tres tiendas para 5 personas. Nunca me gustaba compartir habitación, celda o lo que fuera, ellos lo sabían y lo aceparon. Prendimos un fuego con las ramas que fuimos a buscar Héctor y yo, mientras José y Ezequiel preparaban latas de comida y unos cortes de carne y Arturo bajaba unas latas de cerveza de la camioneta de el.
Era la segura vez en esta vida que salía de campamento, la primera no fue tan buena experiencia, en esta ellos me habían invitado y me dio interés por ir y pasar un rato con mis amigos. Recuerdo las veces que tenía que dormir en los bosques atestados de vampiros y lobos, para no estar en las ciudades mientras era Aterlex.
La luna llena estaba en lo alto del cielo y nosotros comíamos y bebíamos como los viejos aventureros en campaña. A ellos les encantaba hacer halago de sus novia o de las mujeres con las que se acostaban, yo solo me quedaba mirándolos sentado con una botella de frió vodka a mi lado. Cuando terminamos juntamos todo y los guardamos todo para luego tirarlo en otro lugar. La fogata se apagaba y le tiramos agua encima para escuchar ese ruido extraño como de aceite por unos segundos para luego poner algo de tierra encima. Después prendimos unas tres linternas de gas y cada uno fue a buscar su mochila.
-¿Dirigís vos?- me pregunto José.
-Si, tengo en plan una aventura para esta noche, además también quiero participar yo un poco. Van a ser los de siempre ¿No?
-Claro mi Lord- me respondió José hincando un pie en el suelo lleno de hojas- Sir Rupert Stinky, paladín del Señor de la Justicia a vuestro servicio.
-Veremos que sacaremos de provecho- me dijo Héctor a mi lado con un parche en el ojo- Matthew manos larga los acompañara en esta noche de luna llena.
-Yo, Estirion Virander, mago de la orden secreta- siseo Arturo con su capa negra de siempre, algunos dicen que se la compro a un viejo en la calle- me he cruzado en su camino.
-Alto alto, falto yo- gritaba Ezequiel mientras buscaba su mochila en su tienda- falta Lerdert Usfelk, el guerrero de los cuentos de las damas.
Me reí, siempre me encantaba cuando se presentaban de esa manera. Cada uno saco sus útiles, lápices, dados, hojas, todo lo que unos fueran a necesitar u comenzamos a jugar bajo la noche del bosque.
Hubo sorpresas, gritos y enojos, pero al final nos fuimos a dormir cada uno a su tienda.
A la mañana siguiente nos despertamos y vimos como habían quedados nuestras cosas. Carpas destruidas luces rotas, latas vacías. Juntamos lo que podíamos y nos importaba o podía ser reparado, y luego sobre la camioneta huimos del bosque, con el temor en nuestra piel, menos yo, yo suspire aliviado.
En una fría caverna, unas manos sin sangre sostienen un dado de 20 caras. No ahí sonidos, quizás solo el viento susurrando.
“¿Quien eres tu, amante de plantas?” pt2
Grito el guerrero apuntando su espada al cuello del druida que estaba en el linde del bosque. En gran sujeto de brillante armadura estaba detrás de el con su mirada imperturbable. Lo que se podría decir un mago miraba todo sentado desde unas piedras a unos metro de allí, y un ladrón trataba de mirara a través de los grandes árboles para ver si podía notar algo interesante.
“Soy Eohl. Y les pido que vuelvan por donde han venido. Este bosque es peligroso. Extrañas cosas están sucediendo a la noche. Por favor, viajen por el limite del mismo y monten buena guardia de noche.”
La advertencia del druida, quien vestía con pieles de varios animales por todo el cuerpo y llevaba un bolso en sus espaldas, sonó vacía de preocupación pero llena de responsabilidad. Los otros sujetos le escucharon con calma. El mago se levanto de la piedra y se dirigió a Eohl. Bajando su capucha dejo mostrar un rostro joven bajo una gran cantidad e pelo blanco.
“Tu advertencia me lleva sin cuidado. Necesitamos cruzar por el bosque para poder continuar con nuestra búsqueda, y lo haremos por mas bicho o demonio que habite en el. Sigamos.”
Dicho esto ultimo continuo caminando para internarse en el bosque, y sus amigos le tomaron el paso rápidamente. Eohl vio como el guerrero bajaba su espada y la sostenía con su mano derecha. Su mirada estaba llena de desconfianza. El druida se dio la vuelta y les grito.
“Entonces iré con ustedes. Alguien tendrá que cuidarles y se el camino rápido para pasar por el bosque.”
Nadie dijo nada, solo continuaron su paso sin importarles si les seguía o no. Por dentro la luz descendía en hermosos pilares inclinados vadeando las hojas de los enormes árboles que poblaban el lugar. Los sonidos abundaban y un hermoso olor plagaba el lugar. Las evidencias de la primavera eran obvias en este lugar.
Cada tanto Eohl se detenía a tocar algunos árboles. Sus labios se movían en silencio mientras la sabia comenzaba a brotar y rodeaba sus dedos. Después de un momento, dejaba u platica con el bosque y apresuraba el paso para alcanzar a la compañía que seguía.
La noche callo suavemente casi sin notarlo como era en aquella época del año. Se detuvieron en un claro para poder acampar. Encendieron un pequeño fuego y calendario algo de carne salada de viaje. Eohl solo comió algo de lo que llevaba en su bolso. En un momento separo sus manos de bocado y comento algo al grupo.
“El bosque nos ha guiado a este claro. Me dijo que por aquí no suelen pasar cuando caza.”
El ladrón le miro desconfiado. Y le señalo con su cuchillo mientras se disponía a decirle algo.
“Dime entonces ya que hablas con los árboles. ¿Qué es esto que supuestamente nos amenaza?”
Nadie dudaba de que el bosque se moviera o que el druida hablara con el mismo, ellos dudaban de otras cosas, entre ellas, Eohl.
Antes de que cada uno se acostara y decidieran las guardias Eohl camino entre el claro marcando con su cuchillo marcas en los árboles. El silencio se adueño del bosque. El mago, el guerrero y el ladrón dormían, el paladín montaba guardia al lado de la fogata, donde se podía ver el brillo de su armadura. Eohl estaba apoyado contra un árbol con los ojos cerrados pero con la mente abierta.
Saliendo de una cueva, dedos lánguidos y terminados en frías garras se asoman a la luz de la luna llena. Huelen a los visitantes de esta noche, son cuatro. Se internan en el bosque sin pisar ni una hoja, sin mover el viento. Ven el fuego de su campamento y comienzan a susurrar. Todos se mecen en un sueño tranquilo, nadie lo nota. El que vestía la armadura y montaba la guardia callo dormido, no lo dudo.
“Así es hermanos, tráiganmelos. Debemos comer.”
Los seres salieron a la luz mostrando su piel mortecina y blanca. Sus ojos lechosos y su cuerpo escuálido se movían entre los visitantes. Los hermanos juntaron sus cuerpos y los arrastraron por el bosque sin hacer ningún ruido. Un árbol les vio como hacían esto, y sus ramas parpadearon. Las criaturas de la noche volvieron a la caverna, y en sus bocas había deseo de comer.
“Así es hermanos, esta noche comeremos.”
Al fondo de la oscuridad dos ojos de mujer miraban a su prole buscar la comida. Ella no era de aquí, se había escabullido por portales y conjuros para terminar en el bosque. Todos los meses paria un nuevo vástago sin haber sido fecundado, y por cada nuevo vástago el hambre era cada ves mayor.
Eohl siguió a las horribles criaturas por el bosque siguiendo la pista que le daban los árboles. Así llego a una empinada en donde se abría una cueva entre la roca. Un par de vástagos estaban en la entrada montando guardia. El saco una cerbatana de debajo sus ropas y disparo dos dardos imbuidos en veneno a sus enemigos. Cayeron silenciosamente dejando la entrada desprotegida. El druida hizo crecer garras en sus manos e ingreso en la cueva para rescatar a los aventureros.
La oscuridad era total, pero el veía todo. Por los techos, por todas partes se iban juntando a su alrededor. Pero no hizo nada hasta encontrar a su objetivo. Y le encontró, a ella, escuálida como su prole, con sus pechos caídos y un vientre abultado por parir. El la miro a ella y ella a el y hablaron. Hablaron por momentos y por momentos silenciaban, hasta que llego el final de la charla. Los vástagos de la reina se abalanzaron sobre Eohl y el se resistió y peleo. Una cosa negra y viscosa se pegaba en las paredes por cada ves que el druida movía sus manos y cortaba o repelía a una de las criaturas.
Así fue, por durante una hora, el sangraba pero mataba a todas esas cosas q le atacaban, mordían o rasguñaban, mientras los aventureros dormían y la reina miraba sin vacilar. Al final el quedo parado, con su cuerpo lleno de heridas y el suelo lleno de cadáveres deshaciéndose en aquel mismo líquido negro. El miro a la reina y se dirigió a sus amigos, y como pudo los volvió a arrastrar al campamento. Cuando llego al sitio los dejo a cada uno en donde estaba y volvió solo a la cueva para continuar con la charla.
Ella estaba en la entrada y el le tomo la mano para llevarla por el bosque. Hablaron de muchas cosas y se detuvieron. El se saco la ropa y le vertió parte de su sangre en la frente de ella. Ahora no estaba mas aquel monstruo, ahora una joven de pelo largo y negro con ojos hermosos como el cielo estrellado se paraba a su frente. Y mientras hacían el amor bajo la luna y cuervo cruzo de rama en rama. Cuando terminaron los dios vieron la luna.
“Mataste a tus hijos ¿Cómo has podido?”
“Esos no eran mis hijos, eran los de Aterlex. Eran tu calvario.”
“Entonces que harás ahora conmigo. Soy mala según otros, debería de estar en el infierno.”
“No. Ya removí tus pecados al viejo modo, ahora solo eres humana, considéralo como un segundo regalo.”
“¿Pero que tendré que hacer a cambio de tu obsequio?”
“Volaras como un pájaro por el mundo y cuando encuentres un lugar volverás a ser mujer. Y el día que te necesite te llamare para que vuelvas. Recuerda que fuiste la primera de Aterlex.”
Y la mujer vio a su amante y se fue volando para seguir las órdenes. Eohl se vistió y volvió al campamento justo para poder hacer quien estaba dormido y ver como se despertaban sus acompañantes.
Había sentido la responsabilidad pero tenia miedo de verla. Ahora los cuatro aventureros salían por el bosque sin preocupaciones, solo con el presentimiento de que les dolía un poco la cabeza. El druida se quedo en aquel lugar durmiendo de verdad, con pequeñas cicatriz que ya habian sido cerradas por el tiempo.

A mi mismo por que no se a quien mas agradecerle que yo lo escribiera.
Ah, y a Nessi que me hablaba y hablaba mientras trataba de terminarlo, si esta malo es tu culpa.
3 comentarios:
Ehm, no te conozco mucho, pero hasta ahora lo que leo me gusta.
Leo todo lo que llega a mis manos y veo que esto tiene merito.
Hon
tao,la historia es interesante. Las explicaciones sobre los hechos y lugares dan alas a la imaginacion para poder visualizar toda la historia más o meno pero ese es vuerto reto...hacer que se pueda ver la historia como si se tratara de una pelicula. Si de verdad os gusta escribir debeis practicar más eso..además que un consejo de crítica que os doy es que deis peso o forma a las personalidades de tus personajes. Y si te molesto no me respondes y punto ¬¬ si está mal es por tu culpa
jajaja, está muy bueno. Sobretodo que me voy dando cada vez más idea de como es Artelex ... muajaja!! De todas formas, excelente el relato y me gusta que le ponés más bola a las puntuaciones.
Cuidate ;)
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