sábado, 2 de diciembre de 2006

Mi Tercera Muerte

8 de Noviembre de 1987

En los pasillos de un viejo hotel de alguna ciudad perdida en la memoria del tiempo. Un hombre se apoya en las paredes para poder llegar a su puerta, sin antes dejar un rastro carmesí que se desliza hasta llegar al suelo.
A duras penas logra entrar a su habitación y cae en la misma desplomándose como un saco de harina. Se gira alrededor y se acomoda mirando al techo. Una lámpara prendida se balancea molestándole los ojos. En los recuerdos de su mente tan vieja como el verbo, vio la ciudad de plata, y luego la vio a ella, tan hermosa como familiar. Vio a la muerte.
Después debió de regresar al lugar de donde había ascendido, y allí le esperaba su creador y junto a el, su tortura.

8 de Noviembre de 1987, esa misma mañana.

Camino frente a la iglesia como todos los domingos. La mira de arriba abajo y escupo en los sócalos. Ya he dejado de temerle.
Sigo mi travesía hacia el mercado. Siempre compro los domingos, el dinero se me hace cada vez más difícil de conseguir, y en la feria de este día puedo llegar a sacar un buen precio.
Algunos me reconocen y otros solo me pasan desapercibidos. Aquellos que si lo hacen me saludan con una mano en alto, yo les respondo de pura cortesía. Aun no m acostumbro al trato con los humanos.
Un poco de pan, algo de arroz y una mínima porción de carne de vaca. Será una comida digna del señor, acaso no es así. Luego me reí para mi mismo, aun sintiendo un desesperación que me ataca cada día nunca he olvidado mi humor.

Me encontraba volviendo para mi casa con mis cosas, cuando sentí un fuerte estrépito desde el fondo de mi deforme alma. Una pluma callo al frente mío y no dude un segundo en reconocerla. Mis alas. Empecé a correr, aparentemente si ningún sentido, pero yo sabía a donde iba. Las sentía, o eso creía, y estaba decidido a encontrarlas.

Corrí cada vez más fuerte. Descendía calles que conocía y me introducía por callejones que me eran desconocidos. Entonces pude entrar en un gran edificio destrozado, y allí comencé a subir escaleras, una por una hasta el último piso.

Después toque puerta por puerta con la palma de mi mano hasta que llegue a la última. La abrí y allí lo vi a el. Me miro con sus ojos del color del cielo y me sonrió. Luego levanto su puño y lo abrió mostrándome unas cuantas plumas blancas. Respiro un poco y las soplo para hacerlas llegar a mi cara. La sangre me comenzó a hervir.

-¡Que has hecho hijo de puta! ¡Que carajo has hecho con mis alas!-

El no me contesto con palabras, solo metió sus manos en los bolsillos de la chaqueta que llevaba y comenzó a tirar muchas mas lumas blancas al aire. Allí fue cuando supe que me estaban gastando. Eso que el tiraba perteneció a mis alas y yo las quería de vuelta y el sabia donde estaban.

Comencé a caminar hacia y me di cuenta de que no estábamos solos. Dos tipos de salieron de unas de las esquinas de la aviación y otros dos entraron por donde yo lo hice.

Me metieron una gran paliza. No había peleado mucho siendo humanos y ellos ya tenían buenos años de práctica. Conté unas costillas rotas cuando me dejaron. El seguía jugando con las plumas, como si no le importaba lo que hacían conmigo.

-¿Acaso crees que soy tu circo?-

No dijo nada. Pero yo le respondí a su silencio matando a los otros cuatro. Fue rápido y sencillo, aun tenia algo de mi fuerza original por lo que solo basto para que le pegara una vez a cada uno. Torcí el cuello del primero. Al segundo le arranque un brazo. Al tercero le partí la columna a la altura del pecho. Y el cuarto vio como la palma de mi mano le insertaba el tabique de la nariz en el cerebro. Sentí la satisfacción de matar de nuevo en mí, pero parte de ello estaba aplacado. No había terror en sus ojos, no tenia sentido.

Mire al sujeto de la chaqueta para ver como respondía. El ya estaba al frente mío. Me pego con sus puños en el hígado varias veces y luego en la cabeza hasta que llegue a sentirla adormilada. En su rostro había entretenimiento, como si todo esto fuera un juego. Pero a mi lo único que me importaba era el perfume de mis hermosas alas plagado por toda su ropa.

La sed de sangre broto en mí nuevamente y volví a la pelea y nuevamente caí miserablemente. El no era humano, era algo mas, me hizo acordar a aquel viajero que conocí una vez. ¿Cómo era que se llamaba? Que vergüenza, olvidar su nombre. Ahora mientras este sujeto me destrozaba hueso por hueso mis recuerdos fluían por senderos extraños. En ellos creí ver a una muchacha con un uniforme escolar huyendo por una puerta mientras lloraba y en otro momento en una noche de estrellas junto con una bruja a mi lado mientras nos amábamos desnudos en el bosque mientras un cuervo cruzaba entre las ramas.

Y me vi a mí. Caer desde más allá del universo al infierno. Pero ese no era yo. Era quien era antes que yo. Pero luego existí yo, existí por que Lucifer me creo. Y entonces vi como mi puño se levantaba cruzando el aire y chocando contra la cara de aquel sujeto.

No se de donde salio la fuerza de un brazo totalmente quebrado. Pero el salio volando y atravesó la ventana con una explosión. No me podía levantar, entonces me mire a mi y descubrí la mancha de sangre en mi camisa. Tan grande y carmesí. Entonces comencé a sentir el calor de la bala que se quedo en mi hígado. ¿Acaso me moría?

Me levante como pude y me arrastre por las paredes del lugar mientras descubría que estaba a unos metros de mi departamento. Entre y me tire en el suelo. La sangre no dejaba de brotar de todo mi cuerpo y el veneno que salía de mi hígado me estaba sentenciando a la muerte. Me di la vuelta y mire al techo. Una lamparita me molestaba con su luz, pero también me hizo acordar a la Ciudad de Plata. Y luego la vi a ella. Tan familiar como hermosa. Me tomo la mano y me consoló, por que sabia lo que vendría para mi. Entonces las más bellas alas brotaron de su espalda, pero no sentí envidia.

Ahora estoy de frente a quien se puede decir que es mi padre. Me mira con cara de resentimiento. No le digo nada. Luego, varios demonios aparecen a mi lado para comenzar con mi tortura. Yo no me niego. Solo dejo que las cosas suceden.

25 de Abril de 1988

-Prepárate Aterlex, quien fue forjado por mi mano en alma y por el Creador en cuerpo. Regresaras al mundo de la vigilia como otro ser humano. Ve, y si puedes consigue de vuelta tus alas.-

3 comentarios:

anna dijo...

Ola Tao wapeton!!!!!
la verdad es k me pillas en un momento k no se muxo k escribir jejejeje
me gustan muxo tus historias aunk ay alguna k me parece demasiado rara jeje
ya se k esto es mu comun y cursi y k no es tu tipo de ablar pro yo te lo dire me caes mu bien aunk a veces me pareces un chico raro pro cada uno tiene su encanto y el tuyo es este ser interesante jejejeje xk cada dia aprendo y se cosas nuevas de ti jejeje
la verdad es k escribo en muxos blogs pro en tos es diferente a ti xk to tu eres diferente y eso es una de las cosas k me gustan de ti jejejejeje
weno espero k sigas escribiendo muxas historias y poderlas seguir leyendo
muxos besos
tkm
bye

MirkoEmir dijo...

WOW!!! realmente me dejaste sin palabras. Has mejorado muchisimo en tu relato, al punto que sin ser taaan explicito das a entender muchas cosas. Me gustó muchisimo Tao.
Listo ... te veo en la noche de Walpurgis. ;)

Dalla Daniel dijo...

jajajajaja te kedo super bkno wn kiero lee rke le pasa en la siguiente vida y me enkn ta como narras lo ke le pasa y la forma de pensar de el simplemente hermosa ^^ te felicito puta barata eres grosa xD